martes, 19 de febrero de 2008

Historia Antigua

...mi corazón latía velozmente al sentir en mi oído tu melodiosa y varonil voz que me invitaba a sentarme en tu cama. Quería hacer eso y muchas cosas más pero mis nervios eran más grandes.
Acostada a tu lado, sentí como tu mano lentamente iba recorriendo mi cuerpo y tus besos me envolvían en el calor que nos rodeaba.
Comenzamos a desnudarnos lentamente hasta que nuestras pieles se unieron en un ardiente fuego de pasión mientras que todo el calor que había en mí aumentaba.
Un grito de placer salió por mi boca y tu cuerpo caía agotado sobre mí...