Puedo amarte lejano he imposible, puedo pensar en ti, en mis nostalgias, no conozco tu rostro, mas te busco en el manso recorrido de las aguas...
Siento tu voz que viene desde el norte, quiero detenerla y en sus alas retrocede, se va, desaparece y me quedo otra vez sin tus palabras...
No he de amar de nuevo ciertamente, porque mi corazón, tiene escondido este amor que la distancia hizo imposible, e imposible también será el olvido...
El adiós que me llega con la brisa lo escucho a través de mi ventana, se aprieta el corazón de pena, el cuervo y la paloma se separan...
En el andar de su erguido vuelo, mil poemas entregó en tus manos, ya no puede seguir, está dormido, ya descansa para siempre en el ocaso...
Seguirá prisionero en su destino y muy largo el camino de regreso, seguiré diciéndote ¡TE AMO! Aunque sé que jamás tendré tus besos...