Besaré tu ausencia en las noches, mejor no decidas marcharte, mis labios no hallarán tu cuerpo bajo las sábanas al querer besarte...
Despierta en mí los instintos que me lleven ligeramente a la muerte, ocúltate en mi cuerpo frío, acaricia con tus manos aquel corazón enmohecido...
Tómame entre tus brazos y no te impongas al deseo, borremos el miedo, callemos el silencio, encendamos la oscuridad y busquemos la pálida luz que desprende la ansiedad...
Volvámonos ciegos de dolor, yo no te conozco, mas me estremezco y deseo tanto que vuelvas a mis labios como aquella noche dentro de mi sueño...
Cada oscurecer deseo que nazcas entre las sombras, en la enferma soledad de mi lecho y llegues hasta mí con tu angelado cuerpo, desprendiéndome del odio que guardo dentro...
De la tristeza que arrastran mis pasos, de la decepción al borde del suicidio, quédate esta noche a contemplarme amándote, robándote el alma en un beso muerto...