sábado, 15 de diciembre de 2007

En La Eternidad De La Nada

Recuerdo el último de tus suspiros, mis memorias reflejan las alas de un ángel caído, sus garras se han clavado en tu pálido cuello, eso ha perturbado en una mente suicida...
Con un alma que por ti ha dejado caer hasta el pómulo una lágrima con ansias de morir en tus brazos. Muerde al alma el corazón amargo, de saber que sangran mis labios en la tumba de tus ojos y se estremecen los nervios que han quedado inertes, cuando la sombra oscura te ha abrazado en una mirada tiesa y fría, más que las de mis húmedos mares, que por primera vez han creado un vendaval de pensamientos tan podridos como el miedo y sufridos como el más desgraciado de los deseos...
La furia se autodestruye rendida ante el cansancio el corazón ha sido desterrado, pierde la esencia de la voz de los sueños ¡Más que nada! El ángel ha hurtado el beber de tu delirio la posibilidad de besar el silencio de tu boca y el quererte sin decirlo, porque lo entendía, pero nada puedo yo hacer, no pude retenerte en esta tierra, han decidido llevarte, mas mi voz es débil ante la de mi Señor, de rodillas supe orar en calma y guardar tu persona...
Tardaré en llegar a tu centro, mi cruz ha sido cargar el sacrifico de seguir en vida, mientras que los gusanos carcomerán tus entrañas ¡Al final acabaremos todos iguales! En la eternidad de la nada...
Estoy condenada y la fecha del comienzo de mi final está fijada, mi deber es temer por la sangre que corre por mis venas y obtener mi salvación con el amor hacia la gente...
Que irónico, que aunque estés en el suelo yo empiece a reír en llanto, no lo puedes entender si no comienzas a sentir lo que tendrás que enfrentar...