Siento mi alma desmoronarse, como uno a uno van cediendo los segundos del tiempo mientras aguardo el momento en que te irás, deseo con toda el alma detenerte, pero no es justo, no debo, no puedo...
Quiero verte crecer, quiero tomar en mis manos el capullo vuelto hombre, ansío que triunfes, que sigas tu camino aunque ahora te separes del mío...
Sólo el tiempo, la distancia y mi perseverancia por estar junto a ti, me dirán si conmigo serás feliz o si es tarde ya para continuar lo que tarde empezó...
Sé que la espera es larga y estoy conciente del riesgo que conlleva, mientras yo por acá construya mi destino tú en tu mundo auscultarás el tuyo, sabrá Dios si vuelva a estar en tu camino, sabrá el destino si seré la constructora de tus sueños, si algún día podré crear grandes obras con la inspiración sublime que tengo de ti...
Veo tan lejano el día en que mis labios al fin puedan tocar los tuyos, si llegase ese momento sería indescriptible. Extraordinario, jamás imaginado, pues está más allá de lo que mi mente enamorada puede sentir, tocar, más sin embargo es tanta mi necesidad de probar tu exhalación que a pesar de no ser sujeto del conformismo común, doy entera mi vida sólo por un suspiro tuyo...
No sé si podré algún día cimentar nuestro futuro, porque cada metro cúbico de mi vida parece estar sacado de tu hábitat, porque somos tan semejantes aunque aún no te des cuenta. Sólo espero que no sea tarde, que el reloj se detenga antes de mi ocaso, porque en el día en que de ti pueda librarse mi recuerdo indiscutiblemente en ese instante empezaré a morir...