Cuando mis ojos estaban apagados,
y mi mirada estaba desolada,
¡Llegaste cargado de sueños
y sembraste en mi corazón una ilusión!
Cuando todo alrededor me parecía vano,
y la felicidad era imposible de alcanzar
¡Apareciste tú y me llenaste de luz, de fantasía!
¡Cambiaste mi rumbo entregándote completamente a mí!
Cuando mi voz, era sólo un llanto silencioso,
y mi cuerpo ansiaba el calor de otro cuerpo,
¡Entraste en mi vida dejando atrás el dolor
para darme tus manos y regalarme tu amor!