...los dos queríamos lo mismo y sólo bastó una mirada para que nos diéramos cuenta de eso. Caminamos por la orilla de la playa buscando un lugar solitario en el que pudiéramos descargar toda nuestra pasión sin que ojos curiosos pudieran deleitarse con lo que queríamos hacer.
Mientras caminábamos y nos rozábamos la piel podía ver a través de tu ropa como tu excitación iba aumentando con cada paso, mientras mi corazón latía a toda velocidad.
Llegamos a un lugar alejado del mundo, sin preguntarnos nada caminamos hacia allá y escondidos entre las rocas comenzamos a besarnos y a sentir nuestras pieles húmedas llenarse del volcán que teníamos dentro.
A pesar de que sabíamos que nos podían descubrir, nos tomamos todo el tiempo que quisimos para disfrutarnos y acariciarnos.
Tus manos fueron subiendo por mis piernas y mientras te besaba las separé lentamente, para que pudieras estar entre ellas y seguir con este juego de pasión. Sacarme el vestido fue tu idea, te gustaba mirar mis pechos y besarlos.
Después de unos minutos en los que ya no podía controlarme más, comencé a sacarte la poca ropa que llevabas puesta y desnudos frente al mar, me entregué completamente a ti...