Comenzó como un juego, no sabíamos que ese juego nos iba a llevar al amor… a la pasión. Éramos amigos, conversábamos de nuestras cosas y sabíamos todo el uno del otro… nos gustaba pelear para terminar siempre abrazados en el sillón, nos amábamos en secreto por no terminar con la amistad que nos mantenía unidos. Cuando nos fuimos juntos a la playa todo cambio… estábamos solos en una casa y compartíamos la misma pieza; nuestras peleas ya no terminaban abrazados en un sillón, sino en una cama tocándonos y besándonos… esa tarde, en especial, nos quedamos recostados en la arena después que todos se fueron… vimos el atardecer y cuando hubo llegado la noche le propuse una carrera hasta el mar, me quité la ropa y eché a correr, me siguió y cuando estaba a punto de ganarle me tomó del brazo y me giró hacia él, me besó y comenzó a acariciarme… podía sentir su excitación al máximo… lo tiré al suelo y me acosté junto a él, nos besamos otra vez, me percaté muy bien de que no hubiese alguien pretendiendo deleitarse con lo que estábamos próximos a hacer… estando segura de que no había nadie le mordí los labios y el cuello, puse mi mano dentro de su traje de baño y le dije que esa noche quería entregarle los últimos restos de mi inocencia…